El Códice Voynich o para quién escribimos

El idiolecto es la forma particular que todos tenemos para expresarnos haciendo un uso concreto de las reglas del lenguaje, la gramática, la sintaxis, y el conjunto general de conocimientos que tenemos de una lengua. Ese uso particular, sin embargo, no debería impedir que los demás nos entiendan perfectamente.

El conocido como Códice Voynich, uno de los tesoros de la Universidad de Yale, es uno de los pocos misterios literarios que quedan por descifrar a nivel literario y lingüsítico. No conocemos a su autor (el nombre del texto lo toma de su último dueño), ni en qué idioma está escrito ni tampoco sus símbolos o ilustraciones.

Desde este punto de vista, el Códice Voynich sería el idiolecto en estado puro. Una creación única y original. Tan magnífica como desconcertante. La tormenta perfecta de la literatura. Trascendiendo los siglos. Tan propia y particular, que llegamos al extremo de que nadie más la entiende. (Hay indicios y estudios, sin embargo, que demuestran que quien lo escribió, sabía lo que escribía, pero nadie más que él…).

Cuando escribimos, da igual un relato, un poema, un ensayo o una novela, casi siempre estamos seguros de lo que hemos escrito, y lo entendemos, pero hay una pregunta que siempre debemos hacernos, si queremos llegar a un público más amplio: ¿Esto que he escrito y que comprendo perfectamente, lo entenderá otra persona de la misma manera que yo…?

Es algo que hemos visto en muchos buenos autores: Escriben muy bien, pero para sí mismos. No se les entiende. Buenos argumentos, buenas historias, estructuras narrativas correctas y novedosas, pero un mal uso del lenguaje.

Si esto último nos da igual, entonces no pasa nada. Tampoco hay que escribir para que nos entiendan (hay numerosos ejemplos en la literatura mundial), pero al menos hay que ser coherentes: Si hemos escrito nuestro particular tratado de Voynich, tampoco esperemos que nuestros contemporáneos nos aclamen y nos encumbren. Siempre nos quedará la biblioteca de Yale…

El Códice Voynich o para quién escribimos